Margarita Fortín tiene 55 años de edad. Es originaria de Campamento Olancho, casada y residente en Santa Lucia.

Ella trabajó desde muy pequeña con su hermano mayor, quien es dueño de una de las panaderías más reconocidas de ese lugar. Ella estaba como administradora de la misma y siempre tuvo el sueño de emprender su propio negocio.

Comenzó su emprendimiento hace diez años junto con su esposo. Siendo su principal motivación sus dos hijos quienes en ese entonces eran muy pequeños y requerían de su atención. Fue en el año 2011 que, con la ayuda de préstamos a través de una cooperativa.

Que tuvo la oportunidad de independizarse. Junto a su esposo rentaron un terreno en esa misma zona, y decidieron construir una caseta para vender pollo frito y poder ofrecer a sus próximos clientes.

Su comienzo no fue nada fácil pues tuvo problemas familiares en el camino que la hicieron querer desistir de este sueño y cerrar su negocio. Sin embargo, pese a todas sus dificultades confió en Dios y con más firmeza siguió adelante. Continuó con su negocio y hoy en día, no solo ofrece la venta de pollos fritos, sino que también, almuerzos, desayunos y otra gran variedad de comidas para agradar a su gran clientela.

Además, afirmó que la pandemia para ella no fue motivo de preocupación, pues a través de WhatsApp los clientes le hacían pedidos y estuvo vendiendo frecuentemente para “llevar”.

Espera que este negocio le dé la oportunidad de extenderse un poco más y vender otros productos que le permitan darle oportunidad de empleo a otras personas. Margarita es sin duda un ejemplo de perseverancia.